¿Está preparado su hospital para operar cuando la emergencia ocurre adentro?
Un terremoto, un incendio, una inundación o un accidente masivo generan una doble presión sobre los centros de salud: el volumen de pacientes aumenta drásticamente al tiempo que los recursos para atenderlos se comprometen.
El verdadero reto no es solo que la infraestructura física permanezca en pie. La pérdida temporal de energía, agua, comunicaciones, oxígeno medicinal, medicamentos o personal clave puede paralizar servicios vitales aunque el edificio no sufra daños estructurales.
“En una institución de salud, prepararse para una emergencia no significa solamente saber cómo reaccionar ante ella. El verdadero desafío es garantizar que los servicios que protegen la vida puedan continuar funcionando cuando algunos de los recursos habituales dejan de estar disponibles”, señala Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group.
Según la firma especialista SACS Group, las instituciones de salud deben evaluar su resiliencia mediante cinco acciones concretas:
Definir servicios críticos e indiscutibles: Priorizar los procesos vitales, identificar de qué dependen y determinar cuánto tiempo pueden fallar antes de causar consecuencias fatales.
Contemplar riesgos simultáneos: Prepararse para escenarios donde coexistan fallas tecnológicas, desabastecimiento, problemas de movilidad y ausencia de personal.
Mapear dependencias externas a la infraestructura: Evaluar la vulnerabilidad en proveedores, redes de comunicación, transporte y suministros de medicamentos.
Probar la toma de decisiones bajo presión: Diseñar simulacros realistas que pongan a prueba la coordinación directiva y operativa, no solo las rutas de evacuación.
Convertir el simulacro en un ciclo de mejora: Medir brechas, ajustar protocolos y volver a probar de forma continua.
Para la especialista de SACS Group, un protocolo en papel no garantiza una respuesta efectiva si no se ha puesto a prueba en condiciones de estrés real.
“Es mejor encontrar las brechas durante un ejercicio que descubrirlas cuando hay vidas dependiendo de la capacidad de respuesta de la institución. La continuidad no comienza cuando ocurre la emergencia: se construye antes de que sea necesaria”, concluyó López Pérez.

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