Coloquio #9 con Cándido Lejisimos: El Palacio de Justicia 41 años despúes.

Julio Bahamón Vanegas
Dr.. Julio, hoy quiero hablarle de una columna suya que me llamó especialmente la atención. Ud. escribió sobre el coronel retirado Alfonso Plazas Vega y la decisión judicial que acaba de conocerse en los Estados Unidos.

Es, amigo Cándido. Y debo decirle algo: este tema para mi no es solamente un asunto de lectura de periódicos. Yo estaba allí. ¿Cómo así, Dr. Bahamón que Ud. estaba allí?  En noviembre de 1985 yo era representante a la Cámara.  Y, por circunstancias de mi responsabilidad parlamentaria, fui un testigo de excepción de aquellos acontecimientos. Desde la oficina del entonces segundo vicepresidente de la Cámara de Representantes, el Dr. Ricardo Ramírez Osorio, localizada en el primer piso del Capitolio frente a la Plaza de Bolívar, tuve la posibilidad de observar parte de la acción militar que se desarrollaba frente al Palacio de Justicia. Lo vi desde una posición particularmente cercana, como se adelantaba aquella dramática jornada de retoma del Palacio. En ese momento, era evidente que Colombia estaba viviendo una situación muy grave y extraordinaria. El Palacio había sido tomado violentamente por el grupo armado ilegal del M-19. Dentro se encontraban los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado y muchas personas, funcionarios, empleados y civiles que hacían gestiones dentro del templo de la justicia de la república.

El Gobierno de Belisario Betancur decidió recuperar militarmente el edificio. ¿Quién dio la orden? Eso no lo supe nunca, pero la cadena institucional de mando que existía en ese momento era: el presidente Belisario Betancur; el general Miguel Vega Uribe como ministro de Defensa y operacionalmente la retoma le correspondió al general Jesús Armando Arias Cabrales, quien, en ese momento, fungía como comandante de la Brigada Xlll.  Por eso mi estimado amigo Cándido, me parece equivocado decir que aquellos acontecimientos puedan ser presentados como si un solo oficial hubiera decidido, por su propia cuenta.  La Fuerza Pública actuó dentro de una cadena de mando y bajo una decisión del gobierno de recuperar el Palacio. Pero Dr Julio, durante muchos años el nombre del coronel Plazas Vega quedo asociado a las acusaciones mas graves. Ese fue, estimado Candido el motivo de mi anterior columna. Al coronel Plazas Vega lo condenaron en primera y segunda instancia por las desapariciones de Carlos Augusto Rodríguez e Irma Franco. Pero la Corte Suprema de Justicia caso esa condena y lo absolvió. Y, ahora, 41 años después de aquellos hechos, un jurado federal de Miami lo declaro no responsable civilmente en el proceso de la muerte del magistrado Carlo Horacio Uran. ¿Y que significa eso para Ud., Dr. Bahamon? Candido, amigo mío: que la memoria no puede ser selectiva. Que cada responsabilidad debe ser individualizada y probada. Si alguien cometió un error, debe responder por él. La posterior desmovilización del M-19 no borra lo ocurrido el 6 y 7 de noviembre de 1985. Acuérdese que yo estuve allí. Y, ¿qué le dice ud al coronel Plazas Vega? 

Al coronel Alfonso Plazas Vega le digo: que después de tantos años, 41, tiene derecho a que las decisiones de la justicia sean respetadas. 

La verdad, no es la verdad del M-19. Ni es de derecha, ni de la izquierda. La verdad es de Colombia.  

Felicitaciones al coronel y a su familia.  La justicia ha hablado. Fue un gusto haber podido conversar con mi amigo Cándido. Hasta la próxima.

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